Fútbol

¿Qué es el fútbol moderno?

¿Qué es el fútbol moderno?

El fútbol de hoy, el fútbol moderno, es un fútbol muy distinto al que disfrutaron nuestro padres, nuestros abuelos o hasta nuestros bisabuelos. El dinero, la corrupción, las redes sociales, el marketing y la sobrevaloración de talentos son las constantes del fútbol moderno y, por desgracia, son tópicos que no hacen más que crecer y día a día se van normalizando.

Sin embargo, cabe preguntar ¿Esto es negativo? ¿O acaso el fútbol moderno ha mejorado al fútbol de antes? En principio, sobre el papel, la respuesta es clara. No obstante, como no hay una definición clara sobre lo que es el fútbol moderno, sería difícil determinar cuáles son los puntos que pueden lastimar al deporte que tanto amamos.

Pese a ello, podríamos definirlo como un fútbol en el que el aficionado ha perdido voz, un fútbol en el que el dinero es la ley y en el que los intereses de los grandes se imponen al de los pequeños.

En el año 2012, la revista Stand publicó un número que dividió al mundo del fútbol: “Against Modern Football”, traducido a nuestro idioma como Odio Eterno al Fútbol Moderno. Allí, se hablaba de la tradición, del amor al deporte y del amor por los colores.

Todo esto mientras se dejaba en claro que la modernización estaba arrancándole el alma al fútbol, ya que el negocio empezó a ser la prioridad y los fans fueron perdieron terreno en un deporte que otrora les pertenecía.

Por ello, hoy en Más Fichajes reflexionamos sobre el impacto que ha tenido el fútbol moderno en el balompié de hoy y de cómo, sin darnos cuenta, hemos ido perdiendo aquel hermoso deporte que en su momento nos enamoró y que hoy por hoy desconocemos totalmente.

El cínico negocio del fútbol nos ha despojado del sentido de pertenencia

Aficionados del Newcastle United celebrando la compra del club a manos de un grupo inversor manejado por la monarquía saudí (condenada por Amnistía Internacional por violación de derechos humanos)
Aficionados del Newcastle United celebrando la compra del club a manos de un grupo inversor manejado por la monarquía saudí (condenada por Amnistía Internacional por violación de derechos humanos)

Uno de los puntos clave del impacto del fútbol moderno son los negocios relacionados con las competiciones, torneos y equipos deportivos. Actualmente, cada competición tiene cientos de miles de sponsors que, bajo sus propios intereses, invierten millones de euros anualmente para aparecer en publicidades y hasta en la camiseta o en el nombre de los estadios.

Esto, sobre el papel, no está mal, ya que genera ingresos extra a los equipos y esto permite un mayor desarrollo. Sin embargo… ¿Dónde quedó la identidad?

En los tiempos que corren, es normal ir al estadio de nuestro equipo favorito y ver que su nombre está acompañado del logo de una empresa, dando resultados tan infames como lo fue el “Wanda” Metropolitano del Atlético de Madrid. Esto da pie a conversaciones del estilo: ¿Vamos al Wanda?, o también “Hoy nos enfrentamos al Atleti en el Wanda”.

Atrás quedaron los tiempos en los que el nombre de tu estadio era intocable, teniendo un peso real a la hora de defender tu feudo, ya que no hay nada más bonito que apoyar al equipo de tus amores en un estadio que tenga el nombre de una leyenda de tu equipo. ¿Vale la pena perder tu identidad por unos millones? Para el fútbol moderno, seguro que sí.

Tocando el mismo tema del negocio en el fútbol, los equipos se han convertido en piezas de cambio entre magnates de todo tipo. Hoy por hoy es normal que un equipo sin grandeza histórica, como podría ser el Newcastle United, pueda ser comprado por un grupo inversor saudí y que, de la noche a la mañana, se conviertan en el club más rico del mundo entero.

¿Dónde quedó el fútbol en el que los aficionados eran dueños de sus clubes? El que tenga más dinero es rey sin importar su origen, tal y como sucede con el mencionado caso del Newcastle.

¿Acaso importa que la monarquía saudí, implicada en miles de casos de violación de derechos humanos, sea dueña del Newcastle? Honestamente, al fútbol moderno no le importa, ya que siempre y cuando llegue el dinero, no importa si está manchado de sangre… y si no nos crees, pregúntale a Jamal Khashoggi (1958-2018) que opina al respecto del príncipe saudí, Mohamed bin Salmán.

El fútbol ya no nos pertenece y ese es uno de los grandes motivos por los cuales el movimiento Odio Eterno al Fútbol Moderno sigue tan vigente en el mundo entero.

El fútbol modesto, el gran afectado por la modernidad del deporte

El fútbol, el deporte del pueblo, se sigue desconectando de sus orígenes modestos
El fútbol, el deporte del pueblo, se sigue desconectando de sus orígenes modestos

No vamos a descubrir el agua caliente, el grande siempre es más que el pequeño sin importar en qué contexto lo pongamos y en el fútbol no es la excepción. Sin embargo, en los tiempos que corren, ¿importa el fútbol modesto al público general?

Por desgracia, la respuesta es negativa, ya que el fútbol de divisiones inferiores se sigue apagando a un ritmo alarmante mientras que, los de siempre, siguen nadando en dinero gracias a las fructíferas coberturas mediáticas.

Las ciudades pequeñas, en su gran mayoría, dependen de sus equipos de fútbol más representativos para subsistir. Tal es el caso del Villarreal, que pone en alto el nombre de una ciudad de poco más de 50.000 habitantes y logra, dentro de lo posible, ser sostenible.

Sin embargo, las ciudades pequeñas con equipos pequeños son otra historia. En Bury (60.000 habitantes), Gran Mánchester, el Bury F.C. un equipo fundado en 1885 y bicampeón de la FA Cup (1900 y 1903), desapareció por problemas financieros. Así como así, 134 años de historia se apagaron un triste 01 de septiembre de 2019 y, como siempre, al fútbol moderno no le importó.

No hubo inversión de algún magnate extranjero, no hubo campañas mediáticas para alarmar al mundo de la posible desaparición de un equipo histórico de la Football League. Sin embargo, si un grande de Europa tiene problemas financieros, el mundo entero lo sabe y clama por una solución inmediata.

Estadios vacíos, entradas cada vez más caras y un fútbol que día a día se sigue desconectando del ciudadano de a pie y apunta a un mundo cada vez más dominado por las apariencias, por los estadios repletos de turistas y por la ausencia de amor por nuestro deporte. Por eso y mucho más, en Más Fichajes le declaramos un Odio Eterno al Fútbol Moderno.


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